ACEU

Ante el incumplimiento del gobierno ¡ORGANIZACIÓN Y LUCHA!

Han pasado ya varios meses después de que miles y miles de estudiantes saltaron a las calles con el noble propósito de hacerle frente a una nefasta política educativa que no garantiza el cumplimiento de este derecho a las y los jóvenes colombianos y que además ha sumergido a las instituciones de educación superior en una profunda crisis, por un lado, en lo que tiene que ver con su misión y visión que cada vez esta as lejos de su papel trasformador de la sociedad, por otro, una crisis de carácter presupuestal que tiene a muchas universidades al borde de la insolvencia económica y la privatización; la calidad, la investigación, la democracia y el bienestar no son sino palabras vacías en los claustros universitarios en los que ya no solo impera la idea de que la educación es una mercancía, sino también que la enseñanza tiene una clara tendencia de instrumentalización hacia el mercado.

El acuerdo logrado el 14 de diciembre de 2018, representó y sigue representando un hecho histórico en tanto las luchas que a lo largo de la historia de las movilizaciones reivindica una de sus principales exigencias que ha sido el de mayor presupuesto para la educación superior, si bien lo conseguido no soluciona en lo absoluto los problemas estructurales que han provocado una desfinanciación de  las IES públicas, hoy representa recursos muy importantes que permitiría una significativa mejora en el funcionamiento y la inversión en las IES. La proyecciones hechas en materia de aumento de base presupuestal es de 600 mil millones de pesos para lo cual el gobierno deberá destinar 1.3 billones de pesos adicionales en funcionamiento durante el período de cuatro años; así mismo el saneamiento de pasivos se haría con la destinación de 500 mil millones en un periodo de tres años; estos recursos fueron, después de muchas discusiones, asignados a las universidades en lo que corresponde a la vigencia 2019 y es papel del movimiento estudiantil universitario establecer un grado de disputa que permita invertir y gastar estos recursos en el fortalecimiento de la calidad y el bienestar de las y los estudiantes en cada IES.

Sin embargo, en lo que corresponde a los saldos apropiados y no comprometidos, el compromiso por medio del acuerdo fue el de destinar por lo menos el 20% de estos recursos hasta 300 mil millones de pesos por año, en la última sesión de la Mesa de Diálogo el Ministerio de Hacienda informa que no es posible destinar esta cantidad para este año y que solo es posible entregar 78 mil millones, es decir, 222 mil millones menos de los acordado, sembrando muchas dudas sobre las vigencias de 2020, 2021 y 2022 y por tanto un duro golpe al funcionamiento e inversión que esperamos mejorase producto del ingreso de estos recursos.

Sumado a esto, los avances en materia de Derechos Humanos son precarios, frente a los casos presentados frente a abusos policiales, el el control de la protesta y las infiltraciones no se da ninguna muestra de voluntad de avanzar en soluciones definitivas, la fase regulatoria se caracteriza cada vez más por ser violenta en la idea de golpear la moral y nuestra actitud de lucha, nuestro papel es seguir insistiendo en la no criminalización de la protesta y el desmonte inmediato del ESMAD.

Ante lo anterior, podemos sacar algunas conclusiones. Por un lado, este gobierno, así como los anteriores siguen una conducta y apuesta común que es el de incumplir con lo pactado con los sectores sociales que reclaman sus derechos, así ha sucedido con el movimiento campesino, indígena, sindicatos; también podemos afirmar que dicho incumplimiento obedece a una lógica de desnaturalización de la financiación de las instituciones públicas, el plan puesto en marcha obedece a una profunda desfinanciación y fortalecimiento del sector financiero en la educación superior que traslade la responsabilidad de dar cumplimiento a este derecho a las familias en una lógica de endeudamiento.

El campo de la confrontación ha cambiado y desgraciadamente el movimiento estudiantil no le ha hecho frente al nuevo escenario, hemos pasado de los maximalismos sobre la movilización en lugar de hacer un análisis táctico sobre los resultados, algunos afirman que son incompletos e insuficientes, y con esto estamos de acuerdo, pero son resultados que cambiaron el escenario de la disputa sin contar con una respuesta inmediata ni contundente de parte nuestra. No solo debemos alertarnos por el incumplimiento del acuerdo, sino por lo que en materia estructural hoy nos queda por disputarnos en la Mesa de Diálogo, dado que el gobierno de Iván Duque intentará introducir una contrarreforma que profundice el modelo neoliberal, un aumento de cobertura con poca inversión y deterioro de la calidad y dignidad educativa a través de la reforma a los artículos 86 y 87 de la ley 30, y en ese mismo sentido sentar todas las bases para profundizar la lógica de financiación a través de créditos educativos basados en la ley de financiación contingente al ingreso lo cual se buscará formalizar y reglamentar en la reforma al ICETEX.

Siendo así, la perspectiva del movimiento estudiantil debe ser clara, mantener la iniciativa de movilización, una movilización constante, diversificada y progresiva que retome el debate de la educación frente a la opinión pública sobre la base de los incumplimientos del gobierno, pedir la renuncia de la ministra de educación por su negligencia y que exista una verdadera voluntad para fortalecer la educación superior. Sin embargo, creo que debemos ser más precisos en cuanto a la lógica unitaria del movimiento estudiantil que se consolidó en el paro del 2018, una lógica amplia que permita la construcción y discusión de todas las posiciones, opiniones y propuestas, la perspectiva debe estar encaminada en mantener la coordinación nacional del movimiento estudiantil sobre la base de una agenda coordinada de movilización en el plano nacional, pero al mismo tiempo ubicar con los recursos conseguidos y ya girados a las universidades las disputas con las administraciones de cada IES para que dichos recursos sean gastados e invertidos en el mejoramiento de la calidad de las instituciones.

Podemos afirmar que asistimos un momento determinante en la continuidad de la lucha estudiantil y es que precisamente este momento el que debe ubicar el escenario de la disputa, y es que sigue siendo la calle, pero también está en la elaboración política y técnica de nuestras propuestas, la construcción programática que se iniciará, recogiendo los avances construidos en anteriores procesos será de gran ayuda, pero no podemos no hacer nada en este momento, defender la Mesa de Diálogo, exigir el cumplimiento de lo pactado permitirá demostrar una vez más que la movilización social consciente será la que nos permita conquistar nuestros derechos.

Las diferencias expuestas después de la firma del acuerdo no pueden nublar el horizonte táctico y estratégico de esta lucha; la unidad es el único camino para todas y todos los estudiantes, profesores y trabajadores universitarios, salir unidos y alegres a las calles nuevamente debe ser nuestra urgente e inmediata tarea, unificar nuestra perspectiva y conquistar un nuevo modelo educativo nuestra tarea importante, sin vacilaciones y convencidos de que unidos somos más fuertes nos vemos todas y todos en las calles nuevamente.

 

– Fabricio Muñoz

Amenazas a Líder nacional estudiantil junto a su familia.

Desde hace más de un año, estudiantes de distintas regiones del país se han dedicado a hacer un necesario análisis sobre la situación de la educación superior en Colombia, llegando a la conclusión, después de un primer acercamiento (encuentro distrital ampliado de estudiantes de la educación superior) y dos encuentros nacionales de estudiantes de la educación superior, de que la crisis que afecta a la educación pública en el país exige una respuesta contundente por parte del estudiantado, lo que llevó al llamado al gran paro nacional estudiantil desde el 11 de octubre, en donde progresivamente se fueron sumando las distintas instituciones de educación superior.

Desde ese momento, se ha dado un incremento de la movilización estudiantil y profesoral a nivel nacional. En el marco del entrante gobierno nacional en cabeza de Iván Duque Márquez, la vulneración de Derechos Humanos contra los defensores del acuerdo de paz y líderes sociales ha ido aumentando, asimismo, los dirigentes estudiantiles no han sido ajenos de amenazas que atentan contra su vida y su integridad. Este es el caso del Representante Estudiantil ante el Consejo Superior Universitario de la Universidad Tecnológica de Pereira Carlos Andrés Gómez Florez quien a través de una imagen que circula en redes sociales en donde aparece junto a su familia es amenazado con la frase “Familia que hace paro unida, la jodo unida”.

Carlos Andrés Gómez Flórez es líder estudiantil y vocero nacional de la Unión Nacional de Estudiantes de Educación Superior, ha estado comprometido con el proceso de movilización y construcción del movimiento estudiantil más de 5 años, tiempo en el cual ha sido miembro de la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios (ACEU) y un dedicado estudioso de la situación de la educación superior en Colombia.

A nuestro compañero de lucha por una universidad crítica, creadora y transformadora le manifestamos todo nuestro apoyo y total solidaridad para afrontar esta situación de matoneo y amedrentamiento que pone en riesgo la integridad física y mental no sólo de él sino de toda su familia.

Al país pedimos apoyo para nuestra lucha estudiantil ante la inminente persecución y represión desatada por el Estado colombiano, nuestra lucha tiene como principio garantizar en el largo plazo la posibilidad de acceso a la educación superior de todo el pueblo colombiano en universidades plenamente financiadas por el Estado.

¡A parar para avanzar! !Viva el Paro Nacional!

 

Adjuntamos denuncia detallada de lo sucedido.

 

Persecución a estudiantes y Militarización de la Universidad de Pamplona.

Por: Redacción “La Mochila” 

Noticia en desarrollo…

Acorralan estudiantes de la Universidad de Pamplona en la “casona” lugar donde se desarrollaba una reunión del movimiento estudiantil.

Minuciosas requisas, hostigamiento dentro y fuera de la institución, seguimiento fotográfico e individualización de estudiantes son las consecuencias de la militarización que se ejerce sobre la vida universitaria y que hoy dio como resultado el acorralamiento de varios estudiantes en la “casona”, lugar donde se desarrollaba una reunión de estudiantes que se han movilizado en anteriores ocasiones exigiendo soluciones para los problemas que aquejan a la Universidad.

Fuerzas policiales y militares hacen presencia desde inicios de este semestre académico 2018-1.

Es importante recordar que el año pasado (2017) estudiantes de la universidad mantuvieron durante más de un mes un paro en el que se denunciaba y buscaba solucionar la profunda problemática de des-financiación afrontada por la institución, representada en el inminente cierre de programas por falta de acreditación institucional y necesidad de 20.000 millones más para asegurar su sostenimiento en el corto plazo, junto agravante que implica el caso de corrupción en que presuntamente se vio enredado un ex-rector, por una cifra que asciende a los 35.000 millones de pesos.

Así que, en el contexto anterior, parece ser que el redoblamiento de la seguridad y la militarización del campus corresponden a un esfuerzo por limitar toda suerte de movilización y a quienes lideran y convocan acciones de lucha en defensa de su universidad y de la educación superior pública.

Ante este escenario se exige respeto por la autonomía universitaria y el no ingreso de actores que históricamente han generado desapariciones y persecuciones a los estudiantes universitarios de todo el país. Seguimos insistiendo en la defensa de la Educación Pública como derecho y en el rechazo a la corrupción que permea las instituciones de nuestro país.

Imágenes recopiladas y compartidas por estudiantes de la universidad de Pamplona.

Tres décadas de dolor

Hace 30 años el país se vio afectado por una ola de violencia paramilitar que dejó el rastro de cientos de personas muertas, entre ellas luchadores sociales y militantes de la vida. Hoy rescatamos la historia de compañeros; estudiantes y profesores de la Universidad de Antioquia que fueron silenciados por creer en un cambio y una transformación en la sociedad.

Antioquia ha sido uno de los departamentos que más víctimas ha puesto en una guerra emprendida por bandas paramilitares, teniendo como centro del conflicto la urbe metropolitana, Medellín. En 1987, la ciudad se vio enfrentada a la violencia ejercida por el clan Castaño; Carlos Castaño el menor de los dos hermanos había puesto su atención en la Universidad de Antioquia, siendo un lugar de convergencia entre diferentes sectores de la sociedad. Esta institución se había convertido en un espacio de formación y de trabajo político donde defensores de derechos humanos, militantes de la Unión Patriótica, del partido comunista y de la juventud comunista desplegaban su trabajo buscando una reivindicación de los derechos del pueblo.


Estos asesinatos fueron realizados de manera sistemática, con hojas de ruta de los profesores y estudiantes de la universidad. En el mes de agosto de 1987 se da inicio a la persecución dejando en pocos días el saldo de 7 estudiantes muertos, frente a estos hechos y como muestra de rechazo se realizó una movilización nombrada “la marcha de los claveles rojos” la cual encabezaba una gran figura que ha dejado la universidad, Héctor Abad Gómez, hombre que generó un gran impacto en la ciudad y en el país por su defensa hacia los derechos humanos, siendo esto también el boleto hacia la muerte.

Días después de realizada la movilización los asesinatos se volvieron a presentar contra profesores de la universidad, los meses siguientes fueron meses de terror y miedo dentro de la institución. En el mes de Noviembre y no como acto aislado de los hechos ya mencionados, muere una estudiante de la Universidad de Antioquia en un acto de masacre emprendida contra militantes de la Juventud Comunista Colombiana, siendo asesinados en la entonces sede de la JUCO en el centro de Medellín, junto a Luz Marina Ramírez cinco militantes, solo dos sobrevivieron.

A pesar de los múltiples intentos por parte del Estado y el para-Estado de acallar las voces de los líderes y luchadores sociales, las organizaciones y los estudiantes de la Universidad de Antioquia no han cesado en sus luchas y banderas de reivindicación al derecho de la protesta y de la diversidad de pensamiento, incluyendo las ideologías que propugnan los sectores que en estos espacios se desenvuelven.

“Mi voz la que esta gritando
Mi sueño el que sigue entero
Y sepan que solo muero
Si ustedes van aflojando
Porque el que murió peleando
Vive en cada compañero,
Por nuestros muertos ni un minuto de silencio…”
-Milonga Del Fusilado de Los Olimareños.

Esta consigna se ha convertido en el himno del recuerdo, en cada acto conmemorativo y de reivindicación está presente demostrando que en la memoria colectiva vive el recuerdo de los luchadores y militantes que fueron silenciados por el fusil paramilitar. No serán olvidados aquellos que murieron luchando por una convicción, la convicción de la vida justa y digna.

Desde la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios Recordamos a: Edison Castaño, José Abad Sánchez, Jhon Jairo Villa, Yowaldin Cardeño y Gustavo Franco, así como el profesor Darío Garrido, Francisco Gaviria, Luz Marina Ramírez, Irían Suaza, María Concepción Bolívar, Pedro Sandoval, Orfelina Sánchez, José Ignacio Londoño Uribe, Carlos López Bedoya, Pedro Luis Valencia Giraldo, Leonardo Betancur Taborda, Luis Felipe Vélez Herrera.
Y a todos aquellos que creyeron que un nuevo país es posible, ya que no nos alcanzarían las hojas para escribir los nombres de cada uno de esos líderes, padres, hermanos y estudiantes que se fueron y quedaron presentes en nuestros corazones y nos dan la fuerza para seguir adelante en la construcción de un país en paz y con justicia social.

Entre consensos y disensos: la nacho se pone las pilas

Por: Leonardo Gachancipá Fajardo.

Antes de plantear la cuestión fundamental del presente documento, que tiene por objeto analizar y comprender los distintos escenarios de participación y movilización planteados a razón de la propuesta de Reforma al Estatuto Estudiantil 044 de 2009 en la Nacho, su desarrollo, su perspectiva, su acogimiento y sus mecanismos de acción y presión, me permitiré esbozar brevemente los que, a mi juicio y con respecto al proceso de estudio adelantado junto a algunas personas cercanas, son los elementos críticamente regresivos de la propuesta de Reforma, que a priori está cargada de la ausencia del estudiantado en su construcción, lo que la convierte desde un principio en regresiva.

La propuesta de Reforma sirve como una respuesta de la administración a la transformación de la comunidad estudiantil durante los últimos ocho años. Está claro entre esta última que una reforma es esencial en estos momentos en la Nacho. Sin embargo, a través de jornadas pedagógicas, se logró visibilizar la falta de conocimiento de las personas con respecto a la Reforma propuesta por la Comisión Técnica, encargada del diseño de la misma. De esta manera, se logró delimitar los puntos críticos que se volvían lesivos, lograr una mayor cohesión en el estudiantado y poner una sola voz que argumentara las falencias en materia disciplinaria y en materia de Bienestar. Así pues, se logró convergencia al esgrimir que:

  1. La Reforma lleva consigo una carga negativa con respecto a la inserción y participación de la comunidad universitaria en su construcción. Por esta razón, es más que razonable la idea de que la Reforma es inviable a toda vista, de no tener antes un proceso democrático y participativo de construcción conjunta.
  2. La Reforma retrocede en materia de garantías de participación, al limitar los espacios gremiales (como lo son Asambleas, Consejos de Facultad, Coordinadoras Inter-facultades) y subraya la “representatividad” de los delegados, centrando la voz del estudiantado sólo en la voz de quién lo representa.
  3. En materia disciplinaria, podemos agregar la trasposición burocrática que se le da al tratamiento de los conflictos, por lo cual se eliminan los Comités de Resolución de Conflictos y Asuntos Disciplinarios (CORCAD) y se elevan todos los asuntos disciplinarios a una instancia superior de Sede, en la que se represarán y se hará una dilatación de los procesos disciplinarios.
  4. Aunque hay avances al considerar el abuso sexual como una falta gravísima, comprendiendo el acceso carnal violento, se le da el tratamiento de falta conciliatoria al acoso sexual, por lo cual se lleva a la víctima a tratar con su acosador, cuando este proceso debería tramitarse directamente como falta gravísima, y pasar a instancias superiores de decisión; es necesario entender que no podemos continuar permitiendo estos comportamientos y estas agresiones en la universidad. Cabe resaltar que esta solución conciliatoria, está explícitamente delimitada a la mujer, por lo que a su vez se desconocen los hombres y las distintas manifestaciones de acoso contra algún o alguna integrante de la comunidad universitaria.
  5. Se prohíbe la venta o comercialización informal de productos en la universidad, de la mano con la sujeción presupuestal del Bienestar, y las reducciones presupuestales que ya hemos podido evidenciar en el Programa de Gestión de Proyectos (PGP), por lo que se actúa en detrimento de los estudiantes que se mantienen con ventas informales, a la vez que no se asignan los recursos pertinentes para que los estudiantes puedan solventar su vida académica.
  6. Se hace explícita la sanción ante el bloqueo o la interrupción de las actividades académicas, así como los distintos espacios de protesta, presión y movilización que utilizan los estudiantes para conquistar ganancias en materia de derechos y garantías.

Ahora bien: desde el día lunes 8 de mayo en horas de la tarde, en la Sede Bogotá se encontraban bloqueados los edificios de Ciencias Humanas, Sociología, Derecho, y posteriormente, desde el día miércoles, se encontraron con bloqueos intermitentes y definitivos algunos los edificios de Odontología, Aulas de Ingenierías, Ciencias Económicas, así como cierres administrativos parciales en los edificios de Registro y Rectoría, mientras las Sedes Andinas (Manizales, Medellín) se manifestaban en Asamblea Permanente y cese de actividades total, a la vez que se realizaban en distintas facultades Asambleas, a la espera de la reunión del Consejo Superior Universitario el día 9 de mayo en la que se expondrían, por parte del representante estudiantil, los puntos de exigencia a los que había llegado la confluencia de estudiantes que se presentaron a la Asamblea de Sede del día jueves 4 de mayo, dada en el Auditorio León de Greiff, lugar que ha sido garantizado por el estudiantado para la realización de los diferentes espacios de discusión sobre la Reforma.

Decenas de estudiantes organizados y no organizados empezaron a pararle bolas a la Reforma. Los diferentes bloqueos e interrupciones académicas sirvieron como mecanismo para garantizar la asistencia del estamento a los espacios asamblearios, en los que se pretendía discutir la posición que se tomaría en diferentes niveles de decisión dentro de la Universidad. Fue gracias a la acción que algunos consideraron abrupta de los estudiantes, impositiva, que ahora pudimos volver a escuchar ese corrillo en el que “el león vuelve a rugir”, haciendo pertinente alusión a la gran aceptación y participación de la comunidad estudiantil para copar de nuevo el gran Auditorio. Con las uñas, durmiendo después de largas jornadas de discusión, preparación y movilización, haciendo “sancochito vegetariano” en la madrugada, a punta de caldo Maggi, arroz, yuca y arracacha, y levantándose para continuar insistiendo, “mamerteando”, estudiante tras estudiante llegaba a acompañar las tomas pacíficas que se presentaron a lo largo de la semana. Estableciendo normas de convivencia elementales, y haciéndolas cumplir sin caer en rigideces o dictados draconianos. Ahora veíamos una fuerza real, una coyuntura latente: en las paredes de la Nacho empezaban a aparecer rayones, marcas, murales de rechazo a la reforma, y por todo lado ya retumbaba la voz del estudiantado. Los profesores se manifestaron, así como los trabajadores, a favor de nuestra justa lucha.

Tras la respuesta del CSU de alargar la sesión del 12 de junio, en la que se aprobaría o rechazaría en segunda instancia la Reforma, hasta el 2 de Octubre, atendiendo a la disposición de recibir “conceptos y opiniones”, más no haciendo una invitación directa a la participación y construcción conjunta de la Reforma por parte de los estamentos y del estudiantado en específico, como se había interlocutado en las Asambleas con el Representante al CSU, el estudiantado quedó en un ambiente de incertidumbre inmenso, en el que no podía discernir entre acogerse a los tiempos, interpretando el comunicado y la condicionalidad que parecía presentarse, o yéndose de cabeza a luchar o posicionar al menos algunas victorias, jugando contrarreloj. Esto hizo que hubiera ciertas rupturas, que se delimitaran distintas intenciones y que por poco el espacio se rompiera completamente, hasta que, de nuevo, triunfaran dividiendo. El debate se traslapó del cese o no, de la anormalidad o no, de si paro o no, a entender estas diferentes apreciaciones de la acción como mecanismos para garantizar atención y conquistas. De allí que lo elemental no fuese quedarnos en el vaivén de las barricadas, o en choques insensatos entre estudiantes, sino en proponer agendas de movilización y discusión que nos permitieran concretar unos mínimos de victoria, en aras de proyectar el movimiento y, por qué no, ir a los máximos.

Con todo y los acontecimientos penosos de las Asambleas durante la primera semana de anormalidad, al iniciar la segunda semana de movilización, el estamento logró una cohesión mucho mayor, en la que se permitía ver un nuevo escenario en el que aparece de nuevo el movimiento estudiantil, y en que parece enchufarse la Nacho, al rezago de luchas como la de la Universidad Distrital contra un Estatuto represivo auspiciado por la alcaldía Peñalosa en el 2016, o la de la Universidad Pedagógica contra la crisis presupuestal de la Universidad Pública y en apoyo de las luchas adelantadas por los maestros, o la de la Universidad del Tolima que viene de un semestre cancelado, o de la UPTC por la representación estudiantil y el presupuesto, como por la resistencia indígena y campesina en el Cauca, el Chocó, Buenaventura y los distintos sectores sindicales.

Dejando a un lado los viejos sectarismos, las tensiones entre organizaciones, entre organizados y no organizados, entre PEAMAS y regulares, entre el bloqueo y no bloqueo, se ha adelantado la discusión y la agenda de movilización con la participación activa y propositiva de las distintas facultades y se ha logrado concretar un Pliego de seis puntos, entre los que se esbozan garantías para la discusión y participación activa como la Mesa Paritaria y el Encuentro Nacional de Estudiantes; soluciones directas e inamovibles como la detención, eliminación y no tramitación de esta reforma ni de ninguna otra no construida desde espacios democráticos con los distintos estamentos; y garantías académicas para la prolongación, concreción y terminación del semestre actual en los tiempos necesarios.

Este pliego fue radicado el día viernes 12 de mayo en el edificio de la Rectoría, con la esperanza de recibir respuesta el día lunes 15 del mismo mes. Este día, un comunicado de la Rectoría informaba sobre la reunión de rector y vicerrectores que se había presentado al respecto de las situaciones de anormalidad en las Sedes Andinas, en la que se comprometían a convocar una reunión extraordinaria del CSU lo más pronto posible, con el fin de poner a consideración el Pliego. A mitad de semana, mientras permanecían aún bloqueadas las Sedes Andinas y la anormalidad aglomeraba una serie incalculable de manifestaciones artísticas, políticas y culturales, así como de simpatía y buena vibra en los campamentos, y mientras el estudiantado continuaba en la tarea de avanzar con pasos de gigante (porque pudimos ver que, a pesar de todo, seguimos siendo un gigante) en su agenda de movilización para la concreción de garantías y la construcción de la nueva metodología y los mecanismos de acción, la Rectoría comunicaba a los estamentos que el CSU se reuniría el día lunes 22 de mayo, con el fin de discutir y consolidar una decisión al respecto. Las Asambleas corrían en las Facultades y las Sedes y la anormalidad continuaba en la mayoría de los edificios, si bien en algunos sólo de manera simbólica o intermitente.

Después de casi dos largas semanas de movilización, presión, discusión, ejecución y tal vez algo de fricción, al día viernes 19 ya aparecían varios edificios desbloqueados: las Facultades se habían recogido en la Asamblea de Sede del miércoles 17 y, sin entrar en choque, definían sus dinámicas de movilización con respecto a sus condiciones y respetando la autonomía de las Asambleas de Facultad; algunas concertaron en 24 horas, otras en 48, otras en 72. Sin embargo, una noticia prendió las alarmas: se informó por distintos medios que el CSU se encontraba sesionando vía telefónica, por acuerdo entre los integrantes, poniendo como eje una pregunta y era la aprobación o desaprobación de la propuesta de Reforma al Estatuto Estudiantil 044. Por unanimidad, el CSU decide retirar el proyecto de Reforma, a petición expresa del rector, y dejando ver en la redacción una leve amargura y hostilidad contra los mecanismos de presión utilizados.

¿Qué gana la Nacho? Desde un inicio se planteó la premisa de la necesidad de retirar y eliminar la Reforma, por su carácter antidemocrático. Siendo esta la máxima, estuvimos a punto de abocarnos a los mínimos, no desmeritándolos. Ahora bien, esto da muestra de que el problema es estructural, no de forma. Se gana tiempo, tiempo en el que los estamentos deben comprometerse con la construcción de una nueva metodología para sentar las bases sobre las cuales se debe partir para construir democráticamente un Estatuto Estudiantil, que responda a las necesidades actuales en materia de Bienestar, que recoja las distintas consideraciones al respecto de los asuntos disciplinarios, con el fin de estructurar el armazón jurídico y administrativo, con participación activa de los y las estudiantes, para dinamizar los procesos burocráticos y promover un acompañamiento, una representación y una vocería adecuada de quienes son elegidos para representarlos.

¿Qué gana el movimiento estudiantil? Cohesión, fortalecimiento y verraquera. Las experiencias nos han mostrado que nos son asestados profundos golpes cuando son capaces de dividirnos. La privatización y el abandono de la Universidad Pública en Colombia son una realidad latente, que avanza sobre nuestra espalda y que se inserta con la asignación de recursos estampilla y créditos, la transformación en la regulación de los sujetos dentro de las instituciones (ese “cambio ideológico”), los filtros de control y de exclusividad con los que se comportan algunos proyectos de investigación, el desinterés, la degradación de la actividad política; todo esto, responde al reordenamiento del sistema económico mundial alrededor de la desestatización, la privatización de todos los espacios de la vida y la individualización, es decir: la racionalidad de los Chicago Boys. Esto hace necesario la confluencia y la articulación de todas las manifestaciones estudiantiles, para concertar espacios desde los que se pueda hablar con autonomía gremial, con capacidad de orientación y con trabajo de base.

Por último, es menester felicitar a todas y todos los estudiantes que participaron de los espacios asamblearios, poniendo su voz de consenso o de disenso, aportando para la construcción de movilización y agendas conjuntas para exigir respuestas a las autoridades administrativas pertinentes. A todas las Sedes por comprometerse con un tema que nos tocaba a todos como estamento. A todas y todos los que acompañaron los procesos de toma pacífica de las distintas Facultades, de los edificios de Registro y Rectoría y quienes garantizaron de manera oportuna y acertada el Auditorio León de Greiff los días que fue necesario. A quienes cocinaron con nosotros, compartieron sus carpas, ofrecieron cigarrillos, sánduches, chocolate, pan, cobijas, y se comprometieron con llevar de manera responsable estos procesos, evitando deslegitimarlos, nutriéndolos con largas y tensas discusiones nocturnas, con música para ambientar, juegos de mesa, camaradería, y mucha pero mucha disposición. A los profesores y trabajadores por adherirse a nuestra lucha, manifestarse y acompañarnos en la construcción del movimiento.

A quiénes se han opuesto a los bloqueos, a las tomas y los mecanismos de presión, invitarlos a que se acerquen a los espacios, conozcan las propuestas, se movilicen junto a la Universidad y comprendan ya que debemos ir “más allá de los bloqueos”, utilizarlos como trampolín (cuando sean perentorios) para acumular y lograr objetivos gremiales y políticos, como podemos ver hoy. De no ser por la férrea y compleja presión que se inventaron los estudiantes, por su capacidad para apilar una cosa sobre otra, no se habrían nutrido las Asambleas, ni se hubiera incomodado tanto a la gente al punto de que atendieran a la Reforma.

Ahora sólo queda salvar nuestro semestre y ponernos manos a la obra en la construcción de una metodología sensata que dote de insumos la ulterior edificación de un nuevo Estatuto Estudiantil. Esto es, garantizar espacios de discusión a nivel de Sede y a nivel Nacional, desde los que se puedan llevar a cabo propuestas para plasmar, como lo son la Mesa Paritaria y el Encuentro Nacional. Sepamos desde ya, que este es el primer paso, que aún nos queda aliento. Y ojo con la gente, quien pregunte y quien no, a todos digan: la Nacho se pone las pilas.

Dicen que en la “Nacho” hubo una masacre. ¿Qué pasó el 16 de mayo de 1984?

 “Jesús León Patiño, Chucho, estudiaba V semestre de Odontología. Era el vicepresidente de Cooperación Estudiantil y se había ido a Armenia a un encuentro de la Universidad del Quindío. El 11 de mayo se supo que lo habían asesinado. Fernando Sánchez también confirmaba la expulsión de 300 estudiantes de las residencias, tres días después, el 14 de mayo fue asesinado el profesor de la Facultad de Medicina, Luis Armando Muñoz. La situación ya era intolerable. Impotencia, lágrimas, no sólo por Chucho, sino por todo, no aguantaban más, si mataban la Nacional, había que morir defendiéndola, como decían por la época. Esta frase se pondría en práctica unos días después.”

-Fragmento de “ciudad blanca, ciudad de fuego”[1]

Nos encontramos a 33 años de lo que se convirtió en un hito en la historia del movimiento estudiantil, por estos días son pocos quienes recuerdan y conmemoran éste como el día en que las fuerzas armadas mancharon de sangre el campus de la Universidad Nacional, salpicando así la historia de nuestro país.

La Universidad Nacional, conocida popularmente como “la nacho”, está rodeada de cierto misticismo, es difícil recorrer sus caminos y edificios sin imaginar todas cosas que allí han sucedido. “Aquí se han pensado mil revoluciones” comentan los estudiantes mientras departen alrededor de un vino y por qué no, un porrito.

Es triste pensar, mientras se transitan los corredores rodeados de árboles, que este fue el escenario de una masacre como la que ocurrió un 16 de mayo, cuentan diversos textos y relatos que en el momento que el Ejército ingresó al campus se convirtió el recinto académico en un escenario de desolación y muerte. También que mientras algunas estudiantes corrían, eran perseguidas en moto y arrastradas de su cabello por el suelo, incluso varias embarazadas.

La crueldad con la cual se desarrollaron estos hechos lleva a que la cantidad de historias que existen sean muchas, sin embargo algo es cierto y es que “la Nacho” fue víctima de una masacre que cada vez está más cerca del olvido, sin embargo aún se ven conciertos de conmemoración, encuentros de personas que por esas épocas estudiaron en la universidad, algunos eventos y unas paredes que desde su inmovilidad gritan verdades que el movimiento estudiantil se niega a olvidar.

¿Por qué el ingreso del ejercito?

Para esos días el movimiento estudiantil de la nacho se encontraba aglutinado y movilizándose en defensa del bienestar universitario, el cierre del comedor central y de las residencias estudiantiles afectaron bastante a toda la población que dependía, para poder estudiar, de dichos beneficios. El asesinato de Jesús “Chucho” León Patiño fue el catalizador que encausó las rabias ya acumuladas por los estudiantes, ese día se desarrolló un disturbio en que participaron más de 3.000 estudiantes, papas bomba, molotov y piedras, se enfrentaron a la “fuerza disponible” de la policía, que atendía estos casos pues no existía el ESMAD. Al parecer el “tropel” tenía bastante fuerza y hasta disparos se escuchaban, estudiantes heridos de bala eran atendidos en Sociología y un estruendo muy fuerte sonó, dicen que una granada estalló bajo un camión de la policía, y así se recrudeció dicha protesta.

De la entrada de los uniformados al campus existen diversos relatos, todos apuntan a que la carnicería fue desatada mientras los estudiantes que no decidieron dar su vida para contenerlos, corrían hacia algún lugar seguro. La Universidad fue cerrada durante todo un año, quienes provenían de regiones tuvieron que devolverse y buscar trabajos, lo cierto es que luego de aquél fatídico día la nacho dejó de ser la misma, quienes volvieron a estudiar no fueron muchos pues ya no había residencias ni comedor, sólo quedó el recuerdo de los amigos asesinados y desaparecidos, de aquellos que prefirieron dar su vida en defensa de lo que consideraron mejor a largo plazo para el país.

La mochila recomienda, a quienes quieran profundizar en el tema la lectura de dos textos importantes para referirse a dichos hechos:

  1. Ciudad Blanca, ciudad de fuego. De Juan Sebastián Salamanca. Link: http://www.lablaa.org/cronicas-barriales/pdf/ciudad_blanca.pdf
  2. Al calor del tropel. Carlos Medina Gallego. Del cual se lanzó hace poco una nueva edición, aunque el pdf anda por ahí, rotando en las redes.

[1] CIUDAD BLANCA, CIUDAD FUEGO. Juan Sebastián Salamanca Calle (2007)

21 años de lucha estudiantil en la feria del libro

Así es, el primero de mayo a las 2:00 pm en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, se realizará el lanzamiento del libro “Esbozo para una historia del movimiento estudiantil universitario colombiano: 21 años de lucha, organización y resistencia ante la consolidación del neoliberalismo” escrito por Sebastian Cristancho.

Desde la política de privatización y mercantilización impulsada en los 90’s hasta los debates y argumentos desarrollados por el estudiantado año a año, este libro es un importante aporte al conocimiento de los escenarios construidos y las luchas que se han desarrollado en nombre de la defensa de la educación.

El panel estará acompañado del profesor Miguel Ángel Beltrán, el ex vocero de la MANE Álvaro Forero y el presidente de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios (ASPU) Pedro Hernandez.