ACEU

Ante el incumplimiento del gobierno ¡ORGANIZACIÓN Y LUCHA!

Han pasado ya varios meses después de que miles y miles de estudiantes saltaron a las calles con el noble propósito de hacerle frente a una nefasta política educativa que no garantiza el cumplimiento de este derecho a las y los jóvenes colombianos y que además ha sumergido a las instituciones de educación superior en una profunda crisis, por un lado, en lo que tiene que ver con su misión y visión que cada vez esta as lejos de su papel trasformador de la sociedad, por otro, una crisis de carácter presupuestal que tiene a muchas universidades al borde de la insolvencia económica y la privatización; la calidad, la investigación, la democracia y el bienestar no son sino palabras vacías en los claustros universitarios en los que ya no solo impera la idea de que la educación es una mercancía, sino también que la enseñanza tiene una clara tendencia de instrumentalización hacia el mercado.

El acuerdo logrado el 14 de diciembre de 2018, representó y sigue representando un hecho histórico en tanto las luchas que a lo largo de la historia de las movilizaciones reivindica una de sus principales exigencias que ha sido el de mayor presupuesto para la educación superior, si bien lo conseguido no soluciona en lo absoluto los problemas estructurales que han provocado una desfinanciación de  las IES públicas, hoy representa recursos muy importantes que permitiría una significativa mejora en el funcionamiento y la inversión en las IES. La proyecciones hechas en materia de aumento de base presupuestal es de 600 mil millones de pesos para lo cual el gobierno deberá destinar 1.3 billones de pesos adicionales en funcionamiento durante el período de cuatro años; así mismo el saneamiento de pasivos se haría con la destinación de 500 mil millones en un periodo de tres años; estos recursos fueron, después de muchas discusiones, asignados a las universidades en lo que corresponde a la vigencia 2019 y es papel del movimiento estudiantil universitario establecer un grado de disputa que permita invertir y gastar estos recursos en el fortalecimiento de la calidad y el bienestar de las y los estudiantes en cada IES.

Sin embargo, en lo que corresponde a los saldos apropiados y no comprometidos, el compromiso por medio del acuerdo fue el de destinar por lo menos el 20% de estos recursos hasta 300 mil millones de pesos por año, en la última sesión de la Mesa de Diálogo el Ministerio de Hacienda informa que no es posible destinar esta cantidad para este año y que solo es posible entregar 78 mil millones, es decir, 222 mil millones menos de los acordado, sembrando muchas dudas sobre las vigencias de 2020, 2021 y 2022 y por tanto un duro golpe al funcionamiento e inversión que esperamos mejorase producto del ingreso de estos recursos.

Sumado a esto, los avances en materia de Derechos Humanos son precarios, frente a los casos presentados frente a abusos policiales, el el control de la protesta y las infiltraciones no se da ninguna muestra de voluntad de avanzar en soluciones definitivas, la fase regulatoria se caracteriza cada vez más por ser violenta en la idea de golpear la moral y nuestra actitud de lucha, nuestro papel es seguir insistiendo en la no criminalización de la protesta y el desmonte inmediato del ESMAD.

Ante lo anterior, podemos sacar algunas conclusiones. Por un lado, este gobierno, así como los anteriores siguen una conducta y apuesta común que es el de incumplir con lo pactado con los sectores sociales que reclaman sus derechos, así ha sucedido con el movimiento campesino, indígena, sindicatos; también podemos afirmar que dicho incumplimiento obedece a una lógica de desnaturalización de la financiación de las instituciones públicas, el plan puesto en marcha obedece a una profunda desfinanciación y fortalecimiento del sector financiero en la educación superior que traslade la responsabilidad de dar cumplimiento a este derecho a las familias en una lógica de endeudamiento.

El campo de la confrontación ha cambiado y desgraciadamente el movimiento estudiantil no le ha hecho frente al nuevo escenario, hemos pasado de los maximalismos sobre la movilización en lugar de hacer un análisis táctico sobre los resultados, algunos afirman que son incompletos e insuficientes, y con esto estamos de acuerdo, pero son resultados que cambiaron el escenario de la disputa sin contar con una respuesta inmediata ni contundente de parte nuestra. No solo debemos alertarnos por el incumplimiento del acuerdo, sino por lo que en materia estructural hoy nos queda por disputarnos en la Mesa de Diálogo, dado que el gobierno de Iván Duque intentará introducir una contrarreforma que profundice el modelo neoliberal, un aumento de cobertura con poca inversión y deterioro de la calidad y dignidad educativa a través de la reforma a los artículos 86 y 87 de la ley 30, y en ese mismo sentido sentar todas las bases para profundizar la lógica de financiación a través de créditos educativos basados en la ley de financiación contingente al ingreso lo cual se buscará formalizar y reglamentar en la reforma al ICETEX.

Siendo así, la perspectiva del movimiento estudiantil debe ser clara, mantener la iniciativa de movilización, una movilización constante, diversificada y progresiva que retome el debate de la educación frente a la opinión pública sobre la base de los incumplimientos del gobierno, pedir la renuncia de la ministra de educación por su negligencia y que exista una verdadera voluntad para fortalecer la educación superior. Sin embargo, creo que debemos ser más precisos en cuanto a la lógica unitaria del movimiento estudiantil que se consolidó en el paro del 2018, una lógica amplia que permita la construcción y discusión de todas las posiciones, opiniones y propuestas, la perspectiva debe estar encaminada en mantener la coordinación nacional del movimiento estudiantil sobre la base de una agenda coordinada de movilización en el plano nacional, pero al mismo tiempo ubicar con los recursos conseguidos y ya girados a las universidades las disputas con las administraciones de cada IES para que dichos recursos sean gastados e invertidos en el mejoramiento de la calidad de las instituciones.

Podemos afirmar que asistimos un momento determinante en la continuidad de la lucha estudiantil y es que precisamente este momento el que debe ubicar el escenario de la disputa, y es que sigue siendo la calle, pero también está en la elaboración política y técnica de nuestras propuestas, la construcción programática que se iniciará, recogiendo los avances construidos en anteriores procesos será de gran ayuda, pero no podemos no hacer nada en este momento, defender la Mesa de Diálogo, exigir el cumplimiento de lo pactado permitirá demostrar una vez más que la movilización social consciente será la que nos permita conquistar nuestros derechos.

Las diferencias expuestas después de la firma del acuerdo no pueden nublar el horizonte táctico y estratégico de esta lucha; la unidad es el único camino para todas y todos los estudiantes, profesores y trabajadores universitarios, salir unidos y alegres a las calles nuevamente debe ser nuestra urgente e inmediata tarea, unificar nuestra perspectiva y conquistar un nuevo modelo educativo nuestra tarea importante, sin vacilaciones y convencidos de que unidos somos más fuertes nos vemos todas y todos en las calles nuevamente.

 

– Fabricio Muñoz

Amenazas a Líder nacional estudiantil junto a su familia.

Desde hace más de un año, estudiantes de distintas regiones del país se han dedicado a hacer un necesario análisis sobre la situación de la educación superior en Colombia, llegando a la conclusión, después de un primer acercamiento (encuentro distrital ampliado de estudiantes de la educación superior) y dos encuentros nacionales de estudiantes de la educación superior, de que la crisis que afecta a la educación pública en el país exige una respuesta contundente por parte del estudiantado, lo que llevó al llamado al gran paro nacional estudiantil desde el 11 de octubre, en donde progresivamente se fueron sumando las distintas instituciones de educación superior.

Desde ese momento, se ha dado un incremento de la movilización estudiantil y profesoral a nivel nacional. En el marco del entrante gobierno nacional en cabeza de Iván Duque Márquez, la vulneración de Derechos Humanos contra los defensores del acuerdo de paz y líderes sociales ha ido aumentando, asimismo, los dirigentes estudiantiles no han sido ajenos de amenazas que atentan contra su vida y su integridad. Este es el caso del Representante Estudiantil ante el Consejo Superior Universitario de la Universidad Tecnológica de Pereira Carlos Andrés Gómez Florez quien a través de una imagen que circula en redes sociales en donde aparece junto a su familia es amenazado con la frase “Familia que hace paro unida, la jodo unida”.

Carlos Andrés Gómez Flórez es líder estudiantil y vocero nacional de la Unión Nacional de Estudiantes de Educación Superior, ha estado comprometido con el proceso de movilización y construcción del movimiento estudiantil más de 5 años, tiempo en el cual ha sido miembro de la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios (ACEU) y un dedicado estudioso de la situación de la educación superior en Colombia.

A nuestro compañero de lucha por una universidad crítica, creadora y transformadora le manifestamos todo nuestro apoyo y total solidaridad para afrontar esta situación de matoneo y amedrentamiento que pone en riesgo la integridad física y mental no sólo de él sino de toda su familia.

Al país pedimos apoyo para nuestra lucha estudiantil ante la inminente persecución y represión desatada por el Estado colombiano, nuestra lucha tiene como principio garantizar en el largo plazo la posibilidad de acceso a la educación superior de todo el pueblo colombiano en universidades plenamente financiadas por el Estado.

¡A parar para avanzar! !Viva el Paro Nacional!

 

Adjuntamos denuncia detallada de lo sucedido.

 

Pañitos de agua tibia a la Crisis Universitaria. ¿Son suficientes los Acuerdos de Duque con los rectores?

Por: Juan Pablo Rubiano

Desde el 11 de Octubre del presente año los estudiantes de la mayoría de las Instituciones de Educación Superior públicas (IES) se encuentran en paro, la razón fundamental es que éstas sufren una crisis Financiera que pone en riesgo su sostenibilidad a corto y largo plazo. Según el Sistema Universitario Estatal (SUE) las universidades públicas tienen un déficit de funcionamiento de 3,2 billones de pesos, mientras que el de inversión (que recoge la construcción de edificios, el bienestar universitario, la inversión en laboratorios, tecnologías de información y comunicación, etc.) asciende a 15 billones de pesos. Por otro lado, las instituciones técnicas y tecnológicas (ITTs) tienen un déficit de 1,7 billones de pesos.

A raíz de este déficit, se han realizado diversas movilizaciones masivas por parte de las estudiantes, trabajadoras, profesoras y directivas de las IES que han ejercido presión al gobierno nacional, por lo que al presidente Iván Duque le ha tocado prometer aumentos de recursos. En un primer momento anunció 500 mil millones de pesos para la educación superior, de los cuales sólo 55 mil se dirigen a las universidades públicas, varios días después se reunió con los rectores de las universidades públicas y con la Red de Instituciones Técnicas y Tecnológicas; de esta reunión salió un acuerdo que busca aumentar la base presupuestal y la inversión a las IES públicas. Sin embargo, ni los 500 mil millones de pesos, ni el acuerdo al que se llegó, son suficientes para subsanar el déficit de las IES y tampoco reconocen las peticiones de las estudiantes, se lo explicamos a continuación.

Sobre la “Generación E”

La Generación E, propuesta por el gobierno en los últimos días como reemplazo del programa “Ser Pilo Paga” se plantea como alternativa para aumentar el acceso a la educación superior al mismo tiempo que supera los problemas desencadenados del extinto programa. Sin embargo, este programa no es más que la continuación de las políticas de financiación a la demanda, las cuales desvían recursos públicos a universidades privadas, mientras que a las universidades públicas las han dejado a un de lado.

Con este programa se proyecta lograr el acceso de 320.000 jóvenes a la Educación superior durante los 4 años del periodo presidencial destinando la cifra de 3,6 Billones de pesos, cifra cercana a las necesidades que tienen las IES públicas. Pero el programa no solamente es la continuidad de “Ser Pilo Paga”, es también la inauguración de la Financiación Contingente al Ingreso (FCI) y el endeudamiento de por vida como forma de facilitar el acceso a la educación por parte del gobierno. La generación E no será otra que la generación Endeudada.

En un primer momento el Duque prometió 500 mil millones para la educación superior pública, pero estos recursos no son suficientes ya que no van en su totalidad a las IES públicas, sino que se distribuirán de la siguiente forma:

  • $55 mil millones irán para el funcionamiento de las IES públicas
  • $223 mil millones destinados para inversión en las IES.
  • $101 mil millones al programa “Generación E”
  • $121 mil millones para gratuidad focalizada

El acuerdo de Duque y los Rectores.

Los rectores de las universidades públicas y el gobierno nacional han firmado un acuerdo en el que se reconocen “las dificultades y retos en materia financiera de las instituciones de educación superior públicas” y en el que el gobierno se compromete a dar unos recursos para las IES públicas.

El acuerdo especifica que se aumentara en términos reales (sin incluir la información) la base presupuestal de las IES en un 3 % para 2019 y en un 4% para 2020, 2021, 2022. Esto quiere decir que para 2022 el gobierno habrá aumentado alrededor de 0.48 billones de pesos a las IES.

Según estudio del Sistema Universitario Estatal (SUE) el problema de financiación de las IES públicas viene de los artículos 86 y 87 de la ley 30, los cuales regulan el financiamiento de la educación superior pública. De estos sale que el aumento del presupuesto de las IES será igual a la inflación. Esto quiere decir que en términos reales las universidades públicas han mantenido su presupuesto para funcionamiento prácticamente congelado desde 1992. Sin embargo, conforme van aumentando la cantidad de estudiantes y la formación de los profesores, también aumentan las necesidades y los costos de las universidades públicas.

El mismo estudio del SUE nos dice que solamente el gasto por el incremento salarial es como mínimo de 4% por encima de la inflación. Es decir que, con el aumento de 4% que duque promete solo lograría evitar que el déficit se acreciente, sin embargo, este seguiría igual.

Fuente: SUE, 2018

 

Por otro lado, el presidente Duque promete que le dará a las IES públicas $300 mil millones cada año hasta 2022, es decir un total de 1.2 billones. Sumado a esto, promete un billón de pesos de regalías, dinero que dependería de la gestión de los alcaldes y gobernadores.

En total, el presidente promete 0.53 billones de pesos para funcionamiento y 2.4 billones de pesos para inversión (de los cuales el billón de pesos de las regalías no es seguro y se dividiría en dos años), Mientras que lo que las IES necesitan es de 4.9 billones de pesos para funcionamiento y 15 billones para inversión.

El gobierno no ha mostrado la suficiente voluntad política para sentarse a negociar soluciones reales a los problemas de la educación superior, por lo cual los estudiantes debemos mantener y aumentar la presión para obtener una mesa de negociación en la que tengan voz y voto todos los estamentos de las universidades e ITT’s. El paro nacional, construido por estudiantes de todo el país sigue en píe en tanto las exigencias no sean escuchadas, como estudiantes no aceptamos la imposición de unos acuerdos por encima de la comunidad universitaria, mucho menos cuando estos no atienden a las necesidades reales de nuestras casas de estudio.

Tres décadas de dolor

Hace 30 años el país se vio afectado por una ola de violencia paramilitar que dejó el rastro de cientos de personas muertas, entre ellas luchadores sociales y militantes de la vida. Hoy rescatamos la historia de compañeros; estudiantes y profesores de la Universidad de Antioquia que fueron silenciados por creer en un cambio y una transformación en la sociedad.

Antioquia ha sido uno de los departamentos que más víctimas ha puesto en una guerra emprendida por bandas paramilitares, teniendo como centro del conflicto la urbe metropolitana, Medellín. En 1987, la ciudad se vio enfrentada a la violencia ejercida por el clan Castaño; Carlos Castaño el menor de los dos hermanos había puesto su atención en la Universidad de Antioquia, siendo un lugar de convergencia entre diferentes sectores de la sociedad. Esta institución se había convertido en un espacio de formación y de trabajo político donde defensores de derechos humanos, militantes de la Unión Patriótica, del partido comunista y de la juventud comunista desplegaban su trabajo buscando una reivindicación de los derechos del pueblo.


Estos asesinatos fueron realizados de manera sistemática, con hojas de ruta de los profesores y estudiantes de la universidad. En el mes de agosto de 1987 se da inicio a la persecución dejando en pocos días el saldo de 7 estudiantes muertos, frente a estos hechos y como muestra de rechazo se realizó una movilización nombrada “la marcha de los claveles rojos” la cual encabezaba una gran figura que ha dejado la universidad, Héctor Abad Gómez, hombre que generó un gran impacto en la ciudad y en el país por su defensa hacia los derechos humanos, siendo esto también el boleto hacia la muerte.

Días después de realizada la movilización los asesinatos se volvieron a presentar contra profesores de la universidad, los meses siguientes fueron meses de terror y miedo dentro de la institución. En el mes de Noviembre y no como acto aislado de los hechos ya mencionados, muere una estudiante de la Universidad de Antioquia en un acto de masacre emprendida contra militantes de la Juventud Comunista Colombiana, siendo asesinados en la entonces sede de la JUCO en el centro de Medellín, junto a Luz Marina Ramírez cinco militantes, solo dos sobrevivieron.

A pesar de los múltiples intentos por parte del Estado y el para-Estado de acallar las voces de los líderes y luchadores sociales, las organizaciones y los estudiantes de la Universidad de Antioquia no han cesado en sus luchas y banderas de reivindicación al derecho de la protesta y de la diversidad de pensamiento, incluyendo las ideologías que propugnan los sectores que en estos espacios se desenvuelven.

“Mi voz la que esta gritando
Mi sueño el que sigue entero
Y sepan que solo muero
Si ustedes van aflojando
Porque el que murió peleando
Vive en cada compañero,
Por nuestros muertos ni un minuto de silencio…”
-Milonga Del Fusilado de Los Olimareños.

Esta consigna se ha convertido en el himno del recuerdo, en cada acto conmemorativo y de reivindicación está presente demostrando que en la memoria colectiva vive el recuerdo de los luchadores y militantes que fueron silenciados por el fusil paramilitar. No serán olvidados aquellos que murieron luchando por una convicción, la convicción de la vida justa y digna.

Desde la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios Recordamos a: Edison Castaño, José Abad Sánchez, Jhon Jairo Villa, Yowaldin Cardeño y Gustavo Franco, así como el profesor Darío Garrido, Francisco Gaviria, Luz Marina Ramírez, Irían Suaza, María Concepción Bolívar, Pedro Sandoval, Orfelina Sánchez, José Ignacio Londoño Uribe, Carlos López Bedoya, Pedro Luis Valencia Giraldo, Leonardo Betancur Taborda, Luis Felipe Vélez Herrera.
Y a todos aquellos que creyeron que un nuevo país es posible, ya que no nos alcanzarían las hojas para escribir los nombres de cada uno de esos líderes, padres, hermanos y estudiantes que se fueron y quedaron presentes en nuestros corazones y nos dan la fuerza para seguir adelante en la construcción de un país en paz y con justicia social.

UPTC:  Un escenario electoral entre cortinas de humo

El alma mater por excelencia de los boyacenses, la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia – UPTC realizará la elección a la representación estudiantil por el Consejo Superior Universitario y el Consejo Académico este viernes 31 de marzo y sábado 1 de abril. 

Rayón encontrado en la universidad.

Se acerca, nuevamente, la elección a las representaciones estudiantiles del  Consejo Superior Universitario y el Consejo Académico en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia – UPTC. La jornada se realizará por el mecanismo tradicional de la papeleta en las instalaciones de la Institución, este viernes 31 de marzo y el sábado 1 de Abril.

En el desarrollo de las elecciones estudiantiles, causa extraña curiosidad los diversos hechos que, al paso del tiempo, se han naturalizado en los ejercicios de campaña de la UPTC, ejemplo, la estigmatización, el uso de la violencia, los ataques por redes sociales por medio de perfiles de dudosa procedencia, entre otros, que en definitiva enmarcan una guerra sucia por la búsqueda de una sola voz en el espacio máximo de gobierno y dirección de la Universidad. Lo anterior, denota el indecoro y la astucia de algunos sectores para lograr a como dé lugar el objetivo de ganar, en especial, la cereza del pastel, la representación al Consejo Superior Universitario. El CSU es espacio que como consagra la ley 30 de 1992, cuenta con nueve miembros entre los cuales, sólo 2 corresponden a los estamentos universitarios, estos directamente son  la representación de profesores y estudiantes. Por lo que se puede deducir que hay una mayoría definitoria que no siente ni reconoce el seno de la universidad, sus realidades y necesidades

Creativa respuesta por parte de la campaña estudiantil “La UPTC que queremos”

¿Qué entra en juego en las elecciones de la UPTC?

Las dinámicas de la universidad no son ajenas a las realidades que se vive como sociedad, diversos actores políticos, pocos  niveles de consecuencia, la mayoría inconsecuencia, los mismos juegos electorales, predominancia de lo individual sobre lo colectivo y donde la inmersión de la corrupción es clara. Según el Índice de Transparencia Nacional 2013-2014 revelado en el 2016, se señala que las Instituciones Públicas de la Educación Superior se encuentran en un nivel medio de corrupción en un 40 % y de Alto riesgo en un 65%, indiscretamente, la UPTC entra en el top 10 de Universidades con altos índices de corrupción, según Revista Semana.

Además, la UPTC representa un prepuesto equiparable con el de la Ciudad de Tunja, lo cual, representa para algunos sectores una buena parte del pastel, sin mayor control por los órganos pertinentes. Es así como los entes de dirección de las universidades se convirtieron en un terreno de la disputa política, no sólo para el caso de la UPTC, Revista Semana señala textualmente:

“Para tomarse el control de las universidades, los políticos, profesores o contratistas luchan por tener el manejo de los Consejos Superiores Universitarios, pues son los encargados de nombrar los rectores. En casi todas las instituciones de educación superior, los consejos están conformados por nueve delegados (…) En teoría, esa estructura debería asegurar cierta pluralidad e independencia, pero la realidad es distinta: muchos delegados terminan capturados por los gamonales y por quienes ya detentan el poder.

El método predominante para garantizar el control de la universidad es, además de tomarse el Consejo, cambiar las reglas de juego antes de cada elección de rector, amparado en la autonomía universitaria y en el poder casi absoluto del consejo. Así se garantiza la permanencia de un rector o se asegura que un solo candidato cumpla los requisitos de una elección. Un ejemplo es la UPTC. En medio de protestas estudiantiles, el pasado noviembre 2014 el Consejo cambió un artículo que permitió la reelección de Gustavo Orlando Álvarez. El delegado del gobierno nacional terminó por abstenerse, pues dijo que de lo contrario habría incurrido en un prevaricato.”[1]

Estos párrafos enmarcan un pleno ejemplo de la importancia de una voz y un voto en el Consejo Superior que sumen en la ganancia del terreno político de los sectores políticos que se disputan la conducción de la universidad, el departamento, el país, en pocas palabras son los que coloquialmente se les ha llamado “los mismos de siempre”. No es raro que para estas fechas aumente la guerra sucia, el señalamiento de campaña a campaña, la culpabilidad a la plancha que represente más peligro de victoria.

Lo insoportable y lamentable es que a un espacio académico donde ha de predominar la investigación, la generación de conocimiento, la apuesta por las nuevas formas y las nuevas ideas se consolide como el fortín para quienes piensan de una u otra forma dar pasos para conquistar el negocio educativo y concluir su privatización, escenario no lejano con las actuales reformas sistemáticas y progresivas a la educación, ejemplo, Sistema Nacional de Educación Terciaria.

Sin embargo, la actual coyuntura de la universidad sólo representa la punta del iceberg de las diferentes problemáticas de una universidad en crisis, las elecciones parecen una cortina de humo para ignorar realmente los problemas estructurales de nuestra universidad y fomentar un espíritu de apatía en ellas, en especial, en la organización y movilización de los estudiantes desde sus programas, facultades, seccionales y en general, generando ruptura y abismos en la unidad de una misma universidad.

La respuesta de la mayoría de los estudiantes no debe ser ignorar la importancia de este espacio, al contrario, acercarse, ser críticos de la realidad, sumarse colectivamente a una propuesta diferente que marque verdaderamente la diferencia, que respete el debate de las ideas. Apostarle a la organización de los estudiantes, su movilización con los demás estamentos y defender el carácter público, laico y autónomo de la Universidad; esto sólo será posible en la medida que las representaciones sean voces colectivas y fomenten el sentir de la comunidad para que desde nuestras fortalezas y debilidades construyamos la UPTC que queremos.

[1]Universidades: una crisis a punto de explotar. Revista Semana. 2014

 http://www.semana.com/nacion/articulo/universidades-una-crisis-punto-de-explotar/411398-3