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Entre consensos y disensos: la nacho se pone las pilas

Por: Leonardo Gachancipá Fajardo.

Antes de plantear la cuestión fundamental del presente documento, que tiene por objeto analizar y comprender los distintos escenarios de participación y movilización planteados a razón de la propuesta de Reforma al Estatuto Estudiantil 044 de 2009 en la Nacho, su desarrollo, su perspectiva, su acogimiento y sus mecanismos de acción y presión, me permitiré esbozar brevemente los que, a mi juicio y con respecto al proceso de estudio adelantado junto a algunas personas cercanas, son los elementos críticamente regresivos de la propuesta de Reforma, que a priori está cargada de la ausencia del estudiantado en su construcción, lo que la convierte desde un principio en regresiva.

La propuesta de Reforma sirve como una respuesta de la administración a la transformación de la comunidad estudiantil durante los últimos ocho años. Está claro entre esta última que una reforma es esencial en estos momentos en la Nacho. Sin embargo, a través de jornadas pedagógicas, se logró visibilizar la falta de conocimiento de las personas con respecto a la Reforma propuesta por la Comisión Técnica, encargada del diseño de la misma. De esta manera, se logró delimitar los puntos críticos que se volvían lesivos, lograr una mayor cohesión en el estudiantado y poner una sola voz que argumentara las falencias en materia disciplinaria y en materia de Bienestar. Así pues, se logró convergencia al esgrimir que:

  1. La Reforma lleva consigo una carga negativa con respecto a la inserción y participación de la comunidad universitaria en su construcción. Por esta razón, es más que razonable la idea de que la Reforma es inviable a toda vista, de no tener antes un proceso democrático y participativo de construcción conjunta.
  2. La Reforma retrocede en materia de garantías de participación, al limitar los espacios gremiales (como lo son Asambleas, Consejos de Facultad, Coordinadoras Inter-facultades) y subraya la “representatividad” de los delegados, centrando la voz del estudiantado sólo en la voz de quién lo representa.
  3. En materia disciplinaria, podemos agregar la trasposición burocrática que se le da al tratamiento de los conflictos, por lo cual se eliminan los Comités de Resolución de Conflictos y Asuntos Disciplinarios (CORCAD) y se elevan todos los asuntos disciplinarios a una instancia superior de Sede, en la que se represarán y se hará una dilatación de los procesos disciplinarios.
  4. Aunque hay avances al considerar el abuso sexual como una falta gravísima, comprendiendo el acceso carnal violento, se le da el tratamiento de falta conciliatoria al acoso sexual, por lo cual se lleva a la víctima a tratar con su acosador, cuando este proceso debería tramitarse directamente como falta gravísima, y pasar a instancias superiores de decisión; es necesario entender que no podemos continuar permitiendo estos comportamientos y estas agresiones en la universidad. Cabe resaltar que esta solución conciliatoria, está explícitamente delimitada a la mujer, por lo que a su vez se desconocen los hombres y las distintas manifestaciones de acoso contra algún o alguna integrante de la comunidad universitaria.
  5. Se prohíbe la venta o comercialización informal de productos en la universidad, de la mano con la sujeción presupuestal del Bienestar, y las reducciones presupuestales que ya hemos podido evidenciar en el Programa de Gestión de Proyectos (PGP), por lo que se actúa en detrimento de los estudiantes que se mantienen con ventas informales, a la vez que no se asignan los recursos pertinentes para que los estudiantes puedan solventar su vida académica.
  6. Se hace explícita la sanción ante el bloqueo o la interrupción de las actividades académicas, así como los distintos espacios de protesta, presión y movilización que utilizan los estudiantes para conquistar ganancias en materia de derechos y garantías.

Ahora bien: desde el día lunes 8 de mayo en horas de la tarde, en la Sede Bogotá se encontraban bloqueados los edificios de Ciencias Humanas, Sociología, Derecho, y posteriormente, desde el día miércoles, se encontraron con bloqueos intermitentes y definitivos algunos los edificios de Odontología, Aulas de Ingenierías, Ciencias Económicas, así como cierres administrativos parciales en los edificios de Registro y Rectoría, mientras las Sedes Andinas (Manizales, Medellín) se manifestaban en Asamblea Permanente y cese de actividades total, a la vez que se realizaban en distintas facultades Asambleas, a la espera de la reunión del Consejo Superior Universitario el día 9 de mayo en la que se expondrían, por parte del representante estudiantil, los puntos de exigencia a los que había llegado la confluencia de estudiantes que se presentaron a la Asamblea de Sede del día jueves 4 de mayo, dada en el Auditorio León de Greiff, lugar que ha sido garantizado por el estudiantado para la realización de los diferentes espacios de discusión sobre la Reforma.

Decenas de estudiantes organizados y no organizados empezaron a pararle bolas a la Reforma. Los diferentes bloqueos e interrupciones académicas sirvieron como mecanismo para garantizar la asistencia del estamento a los espacios asamblearios, en los que se pretendía discutir la posición que se tomaría en diferentes niveles de decisión dentro de la Universidad. Fue gracias a la acción que algunos consideraron abrupta de los estudiantes, impositiva, que ahora pudimos volver a escuchar ese corrillo en el que “el león vuelve a rugir”, haciendo pertinente alusión a la gran aceptación y participación de la comunidad estudiantil para copar de nuevo el gran Auditorio. Con las uñas, durmiendo después de largas jornadas de discusión, preparación y movilización, haciendo “sancochito vegetariano” en la madrugada, a punta de caldo Maggi, arroz, yuca y arracacha, y levantándose para continuar insistiendo, “mamerteando”, estudiante tras estudiante llegaba a acompañar las tomas pacíficas que se presentaron a lo largo de la semana. Estableciendo normas de convivencia elementales, y haciéndolas cumplir sin caer en rigideces o dictados draconianos. Ahora veíamos una fuerza real, una coyuntura latente: en las paredes de la Nacho empezaban a aparecer rayones, marcas, murales de rechazo a la reforma, y por todo lado ya retumbaba la voz del estudiantado. Los profesores se manifestaron, así como los trabajadores, a favor de nuestra justa lucha.

Tras la respuesta del CSU de alargar la sesión del 12 de junio, en la que se aprobaría o rechazaría en segunda instancia la Reforma, hasta el 2 de Octubre, atendiendo a la disposición de recibir “conceptos y opiniones”, más no haciendo una invitación directa a la participación y construcción conjunta de la Reforma por parte de los estamentos y del estudiantado en específico, como se había interlocutado en las Asambleas con el Representante al CSU, el estudiantado quedó en un ambiente de incertidumbre inmenso, en el que no podía discernir entre acogerse a los tiempos, interpretando el comunicado y la condicionalidad que parecía presentarse, o yéndose de cabeza a luchar o posicionar al menos algunas victorias, jugando contrarreloj. Esto hizo que hubiera ciertas rupturas, que se delimitaran distintas intenciones y que por poco el espacio se rompiera completamente, hasta que, de nuevo, triunfaran dividiendo. El debate se traslapó del cese o no, de la anormalidad o no, de si paro o no, a entender estas diferentes apreciaciones de la acción como mecanismos para garantizar atención y conquistas. De allí que lo elemental no fuese quedarnos en el vaivén de las barricadas, o en choques insensatos entre estudiantes, sino en proponer agendas de movilización y discusión que nos permitieran concretar unos mínimos de victoria, en aras de proyectar el movimiento y, por qué no, ir a los máximos.

Con todo y los acontecimientos penosos de las Asambleas durante la primera semana de anormalidad, al iniciar la segunda semana de movilización, el estamento logró una cohesión mucho mayor, en la que se permitía ver un nuevo escenario en el que aparece de nuevo el movimiento estudiantil, y en que parece enchufarse la Nacho, al rezago de luchas como la de la Universidad Distrital contra un Estatuto represivo auspiciado por la alcaldía Peñalosa en el 2016, o la de la Universidad Pedagógica contra la crisis presupuestal de la Universidad Pública y en apoyo de las luchas adelantadas por los maestros, o la de la Universidad del Tolima que viene de un semestre cancelado, o de la UPTC por la representación estudiantil y el presupuesto, como por la resistencia indígena y campesina en el Cauca, el Chocó, Buenaventura y los distintos sectores sindicales.

Dejando a un lado los viejos sectarismos, las tensiones entre organizaciones, entre organizados y no organizados, entre PEAMAS y regulares, entre el bloqueo y no bloqueo, se ha adelantado la discusión y la agenda de movilización con la participación activa y propositiva de las distintas facultades y se ha logrado concretar un Pliego de seis puntos, entre los que se esbozan garantías para la discusión y participación activa como la Mesa Paritaria y el Encuentro Nacional de Estudiantes; soluciones directas e inamovibles como la detención, eliminación y no tramitación de esta reforma ni de ninguna otra no construida desde espacios democráticos con los distintos estamentos; y garantías académicas para la prolongación, concreción y terminación del semestre actual en los tiempos necesarios.

Este pliego fue radicado el día viernes 12 de mayo en el edificio de la Rectoría, con la esperanza de recibir respuesta el día lunes 15 del mismo mes. Este día, un comunicado de la Rectoría informaba sobre la reunión de rector y vicerrectores que se había presentado al respecto de las situaciones de anormalidad en las Sedes Andinas, en la que se comprometían a convocar una reunión extraordinaria del CSU lo más pronto posible, con el fin de poner a consideración el Pliego. A mitad de semana, mientras permanecían aún bloqueadas las Sedes Andinas y la anormalidad aglomeraba una serie incalculable de manifestaciones artísticas, políticas y culturales, así como de simpatía y buena vibra en los campamentos, y mientras el estudiantado continuaba en la tarea de avanzar con pasos de gigante (porque pudimos ver que, a pesar de todo, seguimos siendo un gigante) en su agenda de movilización para la concreción de garantías y la construcción de la nueva metodología y los mecanismos de acción, la Rectoría comunicaba a los estamentos que el CSU se reuniría el día lunes 22 de mayo, con el fin de discutir y consolidar una decisión al respecto. Las Asambleas corrían en las Facultades y las Sedes y la anormalidad continuaba en la mayoría de los edificios, si bien en algunos sólo de manera simbólica o intermitente.

Después de casi dos largas semanas de movilización, presión, discusión, ejecución y tal vez algo de fricción, al día viernes 19 ya aparecían varios edificios desbloqueados: las Facultades se habían recogido en la Asamblea de Sede del miércoles 17 y, sin entrar en choque, definían sus dinámicas de movilización con respecto a sus condiciones y respetando la autonomía de las Asambleas de Facultad; algunas concertaron en 24 horas, otras en 48, otras en 72. Sin embargo, una noticia prendió las alarmas: se informó por distintos medios que el CSU se encontraba sesionando vía telefónica, por acuerdo entre los integrantes, poniendo como eje una pregunta y era la aprobación o desaprobación de la propuesta de Reforma al Estatuto Estudiantil 044. Por unanimidad, el CSU decide retirar el proyecto de Reforma, a petición expresa del rector, y dejando ver en la redacción una leve amargura y hostilidad contra los mecanismos de presión utilizados.

¿Qué gana la Nacho? Desde un inicio se planteó la premisa de la necesidad de retirar y eliminar la Reforma, por su carácter antidemocrático. Siendo esta la máxima, estuvimos a punto de abocarnos a los mínimos, no desmeritándolos. Ahora bien, esto da muestra de que el problema es estructural, no de forma. Se gana tiempo, tiempo en el que los estamentos deben comprometerse con la construcción de una nueva metodología para sentar las bases sobre las cuales se debe partir para construir democráticamente un Estatuto Estudiantil, que responda a las necesidades actuales en materia de Bienestar, que recoja las distintas consideraciones al respecto de los asuntos disciplinarios, con el fin de estructurar el armazón jurídico y administrativo, con participación activa de los y las estudiantes, para dinamizar los procesos burocráticos y promover un acompañamiento, una representación y una vocería adecuada de quienes son elegidos para representarlos.

¿Qué gana el movimiento estudiantil? Cohesión, fortalecimiento y verraquera. Las experiencias nos han mostrado que nos son asestados profundos golpes cuando son capaces de dividirnos. La privatización y el abandono de la Universidad Pública en Colombia son una realidad latente, que avanza sobre nuestra espalda y que se inserta con la asignación de recursos estampilla y créditos, la transformación en la regulación de los sujetos dentro de las instituciones (ese “cambio ideológico”), los filtros de control y de exclusividad con los que se comportan algunos proyectos de investigación, el desinterés, la degradación de la actividad política; todo esto, responde al reordenamiento del sistema económico mundial alrededor de la desestatización, la privatización de todos los espacios de la vida y la individualización, es decir: la racionalidad de los Chicago Boys. Esto hace necesario la confluencia y la articulación de todas las manifestaciones estudiantiles, para concertar espacios desde los que se pueda hablar con autonomía gremial, con capacidad de orientación y con trabajo de base.

Por último, es menester felicitar a todas y todos los estudiantes que participaron de los espacios asamblearios, poniendo su voz de consenso o de disenso, aportando para la construcción de movilización y agendas conjuntas para exigir respuestas a las autoridades administrativas pertinentes. A todas las Sedes por comprometerse con un tema que nos tocaba a todos como estamento. A todas y todos los que acompañaron los procesos de toma pacífica de las distintas Facultades, de los edificios de Registro y Rectoría y quienes garantizaron de manera oportuna y acertada el Auditorio León de Greiff los días que fue necesario. A quienes cocinaron con nosotros, compartieron sus carpas, ofrecieron cigarrillos, sánduches, chocolate, pan, cobijas, y se comprometieron con llevar de manera responsable estos procesos, evitando deslegitimarlos, nutriéndolos con largas y tensas discusiones nocturnas, con música para ambientar, juegos de mesa, camaradería, y mucha pero mucha disposición. A los profesores y trabajadores por adherirse a nuestra lucha, manifestarse y acompañarnos en la construcción del movimiento.

A quiénes se han opuesto a los bloqueos, a las tomas y los mecanismos de presión, invitarlos a que se acerquen a los espacios, conozcan las propuestas, se movilicen junto a la Universidad y comprendan ya que debemos ir “más allá de los bloqueos”, utilizarlos como trampolín (cuando sean perentorios) para acumular y lograr objetivos gremiales y políticos, como podemos ver hoy. De no ser por la férrea y compleja presión que se inventaron los estudiantes, por su capacidad para apilar una cosa sobre otra, no se habrían nutrido las Asambleas, ni se hubiera incomodado tanto a la gente al punto de que atendieran a la Reforma.

Ahora sólo queda salvar nuestro semestre y ponernos manos a la obra en la construcción de una metodología sensata que dote de insumos la ulterior edificación de un nuevo Estatuto Estudiantil. Esto es, garantizar espacios de discusión a nivel de Sede y a nivel Nacional, desde los que se puedan llevar a cabo propuestas para plasmar, como lo son la Mesa Paritaria y el Encuentro Nacional. Sepamos desde ya, que este es el primer paso, que aún nos queda aliento. Y ojo con la gente, quien pregunte y quien no, a todos digan: la Nacho se pone las pilas.