ACEU

Tres décadas de dolor

Hace 30 años el país se vio afectado por una ola de violencia paramilitar que dejó el rastro de cientos de personas muertas, entre ellas luchadores sociales y militantes de la vida. Hoy rescatamos la historia de compañeros; estudiantes y profesores de la Universidad de Antioquia que fueron silenciados por creer en un cambio y una transformación en la sociedad.

Antioquia ha sido uno de los departamentos que más víctimas ha puesto en una guerra emprendida por bandas paramilitares, teniendo como centro del conflicto la urbe metropolitana, Medellín. En 1987, la ciudad se vio enfrentada a la violencia ejercida por el clan Castaño; Carlos Castaño el menor de los dos hermanos había puesto su atención en la Universidad de Antioquia, siendo un lugar de convergencia entre diferentes sectores de la sociedad. Esta institución se había convertido en un espacio de formación y de trabajo político donde defensores de derechos humanos, militantes de la Unión Patriótica, del partido comunista y de la juventud comunista desplegaban su trabajo buscando una reivindicación de los derechos del pueblo.


Estos asesinatos fueron realizados de manera sistemática, con hojas de ruta de los profesores y estudiantes de la universidad. En el mes de agosto de 1987 se da inicio a la persecución dejando en pocos días el saldo de 7 estudiantes muertos, frente a estos hechos y como muestra de rechazo se realizó una movilización nombrada “la marcha de los claveles rojos” la cual encabezaba una gran figura que ha dejado la universidad, Héctor Abad Gómez, hombre que generó un gran impacto en la ciudad y en el país por su defensa hacia los derechos humanos, siendo esto también el boleto hacia la muerte.

Días después de realizada la movilización los asesinatos se volvieron a presentar contra profesores de la universidad, los meses siguientes fueron meses de terror y miedo dentro de la institución. En el mes de Noviembre y no como acto aislado de los hechos ya mencionados, muere una estudiante de la Universidad de Antioquia en un acto de masacre emprendida contra militantes de la Juventud Comunista Colombiana, siendo asesinados en la entonces sede de la JUCO en el centro de Medellín, junto a Luz Marina Ramírez cinco militantes, solo dos sobrevivieron.

A pesar de los múltiples intentos por parte del Estado y el para-Estado de acallar las voces de los líderes y luchadores sociales, las organizaciones y los estudiantes de la Universidad de Antioquia no han cesado en sus luchas y banderas de reivindicación al derecho de la protesta y de la diversidad de pensamiento, incluyendo las ideologías que propugnan los sectores que en estos espacios se desenvuelven.

“Mi voz la que esta gritando
Mi sueño el que sigue entero
Y sepan que solo muero
Si ustedes van aflojando
Porque el que murió peleando
Vive en cada compañero,
Por nuestros muertos ni un minuto de silencio…”
-Milonga Del Fusilado de Los Olimareños.

Esta consigna se ha convertido en el himno del recuerdo, en cada acto conmemorativo y de reivindicación está presente demostrando que en la memoria colectiva vive el recuerdo de los luchadores y militantes que fueron silenciados por el fusil paramilitar. No serán olvidados aquellos que murieron luchando por una convicción, la convicción de la vida justa y digna.

Desde la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios Recordamos a: Edison Castaño, José Abad Sánchez, Jhon Jairo Villa, Yowaldin Cardeño y Gustavo Franco, así como el profesor Darío Garrido, Francisco Gaviria, Luz Marina Ramírez, Irían Suaza, María Concepción Bolívar, Pedro Sandoval, Orfelina Sánchez, José Ignacio Londoño Uribe, Carlos López Bedoya, Pedro Luis Valencia Giraldo, Leonardo Betancur Taborda, Luis Felipe Vélez Herrera.
Y a todos aquellos que creyeron que un nuevo país es posible, ya que no nos alcanzarían las hojas para escribir los nombres de cada uno de esos líderes, padres, hermanos y estudiantes que se fueron y quedaron presentes en nuestros corazones y nos dan la fuerza para seguir adelante en la construcción de un país en paz y con justicia social.

Dicen que en la “Nacho” hubo una masacre. ¿Qué pasó el 16 de mayo de 1984?

 “Jesús León Patiño, Chucho, estudiaba V semestre de Odontología. Era el vicepresidente de Cooperación Estudiantil y se había ido a Armenia a un encuentro de la Universidad del Quindío. El 11 de mayo se supo que lo habían asesinado. Fernando Sánchez también confirmaba la expulsión de 300 estudiantes de las residencias, tres días después, el 14 de mayo fue asesinado el profesor de la Facultad de Medicina, Luis Armando Muñoz. La situación ya era intolerable. Impotencia, lágrimas, no sólo por Chucho, sino por todo, no aguantaban más, si mataban la Nacional, había que morir defendiéndola, como decían por la época. Esta frase se pondría en práctica unos días después.”

-Fragmento de “ciudad blanca, ciudad de fuego”[1]

Nos encontramos a 33 años de lo que se convirtió en un hito en la historia del movimiento estudiantil, por estos días son pocos quienes recuerdan y conmemoran éste como el día en que las fuerzas armadas mancharon de sangre el campus de la Universidad Nacional, salpicando así la historia de nuestro país.

La Universidad Nacional, conocida popularmente como “la nacho”, está rodeada de cierto misticismo, es difícil recorrer sus caminos y edificios sin imaginar todas cosas que allí han sucedido. “Aquí se han pensado mil revoluciones” comentan los estudiantes mientras departen alrededor de un vino y por qué no, un porrito.

Es triste pensar, mientras se transitan los corredores rodeados de árboles, que este fue el escenario de una masacre como la que ocurrió un 16 de mayo, cuentan diversos textos y relatos que en el momento que el Ejército ingresó al campus se convirtió el recinto académico en un escenario de desolación y muerte. También que mientras algunas estudiantes corrían, eran perseguidas en moto y arrastradas de su cabello por el suelo, incluso varias embarazadas.

La crueldad con la cual se desarrollaron estos hechos lleva a que la cantidad de historias que existen sean muchas, sin embargo algo es cierto y es que “la Nacho” fue víctima de una masacre que cada vez está más cerca del olvido, sin embargo aún se ven conciertos de conmemoración, encuentros de personas que por esas épocas estudiaron en la universidad, algunos eventos y unas paredes que desde su inmovilidad gritan verdades que el movimiento estudiantil se niega a olvidar.

¿Por qué el ingreso del ejercito?

Para esos días el movimiento estudiantil de la nacho se encontraba aglutinado y movilizándose en defensa del bienestar universitario, el cierre del comedor central y de las residencias estudiantiles afectaron bastante a toda la población que dependía, para poder estudiar, de dichos beneficios. El asesinato de Jesús “Chucho” León Patiño fue el catalizador que encausó las rabias ya acumuladas por los estudiantes, ese día se desarrolló un disturbio en que participaron más de 3.000 estudiantes, papas bomba, molotov y piedras, se enfrentaron a la “fuerza disponible” de la policía, que atendía estos casos pues no existía el ESMAD. Al parecer el “tropel” tenía bastante fuerza y hasta disparos se escuchaban, estudiantes heridos de bala eran atendidos en Sociología y un estruendo muy fuerte sonó, dicen que una granada estalló bajo un camión de la policía, y así se recrudeció dicha protesta.

De la entrada de los uniformados al campus existen diversos relatos, todos apuntan a que la carnicería fue desatada mientras los estudiantes que no decidieron dar su vida para contenerlos, corrían hacia algún lugar seguro. La Universidad fue cerrada durante todo un año, quienes provenían de regiones tuvieron que devolverse y buscar trabajos, lo cierto es que luego de aquél fatídico día la nacho dejó de ser la misma, quienes volvieron a estudiar no fueron muchos pues ya no había residencias ni comedor, sólo quedó el recuerdo de los amigos asesinados y desaparecidos, de aquellos que prefirieron dar su vida en defensa de lo que consideraron mejor a largo plazo para el país.

La mochila recomienda, a quienes quieran profundizar en el tema la lectura de dos textos importantes para referirse a dichos hechos:

  1. Ciudad Blanca, ciudad de fuego. De Juan Sebastián Salamanca. Link: http://www.lablaa.org/cronicas-barriales/pdf/ciudad_blanca.pdf
  2. Al calor del tropel. Carlos Medina Gallego. Del cual se lanzó hace poco una nueva edición, aunque el pdf anda por ahí, rotando en las redes.

[1] CIUDAD BLANCA, CIUDAD FUEGO. Juan Sebastián Salamanca Calle (2007)

DEFENDAMOS NUESTRAS FIRMAS, DEFENDAMOS LA DEMOCRACIA

Las y los habitantes de Bogotá hemos visto cómo se deteriora la ciudad, como se está vendiendo de a pocos, en una ciudad que considera a los ciudadanos como simples usuarios que pueden dar ganancias a privados, mas no personas con derechos y necesidades, es evidente que la política que se está adoptando es la de privilegiar los negocios y reducir los derechos al máximo, es por eso que desde la ACEU nos vinculamos desde el comienzo al  proceso de revocatoria del alcalde, porque sus intereses no son los intereses de la mayoría de la gente, porque sabemos que hay una insatisfacción generalizada de la ciudadanía, y esto lo comprobamos con las firmas, donde la gente firmaba con rabia pero con esperanza de poder sacarlo lo antes posible.

Después de un arduo trabajo durante estos 5 meses, sobrepasamos la meta de firmas a recoger, el martes 2 de mayo se realizó una entrega parcial de 700 mil firmas, Bogotá respira un necesario aire de cambio, sin embrago el Consejo Nacional Electoral frena al constituyente primario, queriendo reglamentar los procesos de revocatoria, proponiendo  criterios que tienen que tener los comités que se inscriben en la registraduría, criterios con los cuales actualmente no se cuenta porque nuestros comités se inscriben antes de dicha reglamentación. De fondo lo que se está perpetrando es un ataque directo a los mecanismos de participación establecidos en la constitución, lo cual desdice de la democracia que tiene nuestro país.

Es por esto que la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios ACEU hace un llamado a todas y todos los estudiantes y a la ciudadanía en general, a defender nuestras firmas, pero más aún a defender la democracia de nuestro país, somos el constituyente primario, somos las fuerzas vivas del país, levantemos nuestra voz de indignación, gritemos no más y exijamos que respeten nuestros derechos, es por esto que nos debemos ver en las calles, ahí es donde las vamos a defender. Este viernes 5 de mayo, mostraremos la fortaleza de los habitantes de Bogotá, en un platón frente al CNE a las 2 de la tarde en donde exigiremos respeto a nuestras firmas y a la democracia del país, salgamos a protestar, porque Bogotá lo necesita, porque somos todos nosotros los que pueden cambiar el rumbo de esto.

#MiFirmaSeRespeta    #GolpeALaDemocracia

UPTC:  Un escenario electoral entre cortinas de humo

El alma mater por excelencia de los boyacenses, la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia – UPTC realizará la elección a la representación estudiantil por el Consejo Superior Universitario y el Consejo Académico este viernes 31 de marzo y sábado 1 de abril. 

Rayón encontrado en la universidad.

Se acerca, nuevamente, la elección a las representaciones estudiantiles del  Consejo Superior Universitario y el Consejo Académico en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia – UPTC. La jornada se realizará por el mecanismo tradicional de la papeleta en las instalaciones de la Institución, este viernes 31 de marzo y el sábado 1 de Abril.

En el desarrollo de las elecciones estudiantiles, causa extraña curiosidad los diversos hechos que, al paso del tiempo, se han naturalizado en los ejercicios de campaña de la UPTC, ejemplo, la estigmatización, el uso de la violencia, los ataques por redes sociales por medio de perfiles de dudosa procedencia, entre otros, que en definitiva enmarcan una guerra sucia por la búsqueda de una sola voz en el espacio máximo de gobierno y dirección de la Universidad. Lo anterior, denota el indecoro y la astucia de algunos sectores para lograr a como dé lugar el objetivo de ganar, en especial, la cereza del pastel, la representación al Consejo Superior Universitario. El CSU es espacio que como consagra la ley 30 de 1992, cuenta con nueve miembros entre los cuales, sólo 2 corresponden a los estamentos universitarios, estos directamente son  la representación de profesores y estudiantes. Por lo que se puede deducir que hay una mayoría definitoria que no siente ni reconoce el seno de la universidad, sus realidades y necesidades

Creativa respuesta por parte de la campaña estudiantil “La UPTC que queremos”

¿Qué entra en juego en las elecciones de la UPTC?

Las dinámicas de la universidad no son ajenas a las realidades que se vive como sociedad, diversos actores políticos, pocos  niveles de consecuencia, la mayoría inconsecuencia, los mismos juegos electorales, predominancia de lo individual sobre lo colectivo y donde la inmersión de la corrupción es clara. Según el Índice de Transparencia Nacional 2013-2014 revelado en el 2016, se señala que las Instituciones Públicas de la Educación Superior se encuentran en un nivel medio de corrupción en un 40 % y de Alto riesgo en un 65%, indiscretamente, la UPTC entra en el top 10 de Universidades con altos índices de corrupción, según Revista Semana.

Además, la UPTC representa un prepuesto equiparable con el de la Ciudad de Tunja, lo cual, representa para algunos sectores una buena parte del pastel, sin mayor control por los órganos pertinentes. Es así como los entes de dirección de las universidades se convirtieron en un terreno de la disputa política, no sólo para el caso de la UPTC, Revista Semana señala textualmente:

“Para tomarse el control de las universidades, los políticos, profesores o contratistas luchan por tener el manejo de los Consejos Superiores Universitarios, pues son los encargados de nombrar los rectores. En casi todas las instituciones de educación superior, los consejos están conformados por nueve delegados (…) En teoría, esa estructura debería asegurar cierta pluralidad e independencia, pero la realidad es distinta: muchos delegados terminan capturados por los gamonales y por quienes ya detentan el poder.

El método predominante para garantizar el control de la universidad es, además de tomarse el Consejo, cambiar las reglas de juego antes de cada elección de rector, amparado en la autonomía universitaria y en el poder casi absoluto del consejo. Así se garantiza la permanencia de un rector o se asegura que un solo candidato cumpla los requisitos de una elección. Un ejemplo es la UPTC. En medio de protestas estudiantiles, el pasado noviembre 2014 el Consejo cambió un artículo que permitió la reelección de Gustavo Orlando Álvarez. El delegado del gobierno nacional terminó por abstenerse, pues dijo que de lo contrario habría incurrido en un prevaricato.”[1]

Estos párrafos enmarcan un pleno ejemplo de la importancia de una voz y un voto en el Consejo Superior que sumen en la ganancia del terreno político de los sectores políticos que se disputan la conducción de la universidad, el departamento, el país, en pocas palabras son los que coloquialmente se les ha llamado “los mismos de siempre”. No es raro que para estas fechas aumente la guerra sucia, el señalamiento de campaña a campaña, la culpabilidad a la plancha que represente más peligro de victoria.

Lo insoportable y lamentable es que a un espacio académico donde ha de predominar la investigación, la generación de conocimiento, la apuesta por las nuevas formas y las nuevas ideas se consolide como el fortín para quienes piensan de una u otra forma dar pasos para conquistar el negocio educativo y concluir su privatización, escenario no lejano con las actuales reformas sistemáticas y progresivas a la educación, ejemplo, Sistema Nacional de Educación Terciaria.

Sin embargo, la actual coyuntura de la universidad sólo representa la punta del iceberg de las diferentes problemáticas de una universidad en crisis, las elecciones parecen una cortina de humo para ignorar realmente los problemas estructurales de nuestra universidad y fomentar un espíritu de apatía en ellas, en especial, en la organización y movilización de los estudiantes desde sus programas, facultades, seccionales y en general, generando ruptura y abismos en la unidad de una misma universidad.

La respuesta de la mayoría de los estudiantes no debe ser ignorar la importancia de este espacio, al contrario, acercarse, ser críticos de la realidad, sumarse colectivamente a una propuesta diferente que marque verdaderamente la diferencia, que respete el debate de las ideas. Apostarle a la organización de los estudiantes, su movilización con los demás estamentos y defender el carácter público, laico y autónomo de la Universidad; esto sólo será posible en la medida que las representaciones sean voces colectivas y fomenten el sentir de la comunidad para que desde nuestras fortalezas y debilidades construyamos la UPTC que queremos.

[1]Universidades: una crisis a punto de explotar. Revista Semana. 2014

 http://www.semana.com/nacion/articulo/universidades-una-crisis-punto-de-explotar/411398-3

11 fueron los estudiantes detenidos tras protesta por servicio de Transmilenio

En horas de la mañana, en el marco de las protestas de Transmilenio en el Portal el Tunal, 11 estudiantes fueron retenidos por la policía nacional, entre las cuales se encuentran tres estudiantes de la Universidad Distrital sede “La Macarena”, de la carrera de Pedagogía Infantil, identificadas como Diana Paola Castillo, Marcela Rodríguez y María Alejandra Peña, integrantes de la ACEU. Fueron trasladadas al CAI de Venecia, donde posteriormente fueron puestas a disposición de la Fiscalía en la URI Molinos, para su judicialización. Aún se desconocen los cargos que les quieren ser imputados.

Exigimos inmediata libertad de los y las compañeras, así mismo el cese inmediato de todo tipo de hostigamiento, intimidaciones y represión a la comunidad estudiantil.

¡LOS ESTUDIANTES NO SOMOS TERRORISTAS!